CABARCENO CON SILLA DE RUEDAS

Si vienes a Cantabria, no te lo puedes perder, es uno de los lugares más mágicos que existen en esta tierra. Es más, yo creo que se puede venir a Cantabria aunque no sea más que por pasar un día en Cabárceno.

Mis recuerdos de la última vez que vine son imborrables, hace ya más de 18 años que estuve aquí, pero lo tengo guardado en el rincón de mis recuerdos especiales. El entorno es tremendamente bonito, la cantidad de animales que se ven, más de 200 animales de 120 especies diferentes en semilibertad (parece que los ves directamente en un documental), las experiencias que viví ese día y una de las primeras salidas con mi joven novia, ahora mi compañera infatigable, Izaskun, es algo muy difícil de olvidar.

El Parque de la Naturaleza de Cabárceno está situado a pocos minutos de Santander y es un gran zoo muy especial con los animales en semilibertad. Es muy especial porque está situado en lo que en su tiempo fueron unas minas a cielo abierto de hierro, recuperadas medio ambientalmente para este fin. Esto, la erosión causada en el terreno por las inclemencias climáticas, el paisaje típico Cántabro (verde, verdíiiiisimo), y los colores rojizos del suelo por el oxido de hierro, forman un paisaje espectacular. Las dimensiones, 750 hectáreas, hacen de él uno de los mayores de Europa. En él se encuentra la mayor de las reservas de osos pardos de Europa y debido a ese estado de semilibertad que disponen, consiguen ser un referente en la cría y reproducción de animales salvajes en cautividad.

Cabárceno es uno de los parques de la naturaleza más grandes de Europa

El recorrido del parque se hace a través de una red de caminos asfaltados, muy cómoda para realizarla en coche y a pie en ciertos tramos. Debido a la orografía del terreno, hay algunas zonas donde no se puede realizar en silla de ruedas, ya que las pendientes pueden resultar muy pronunciadas. Aunque la mayoría del parque es perfectamente visitable en silla de ruedas, sí que es cierto, que algunas partes, como por ejemplo el mirador de los osos requieren de una gran ayuda de tercera persona, ya que sino se hace imposible la visita autónomamente.

En el parque podemos encontrar zonas de servicios con cafeterías, restaurante, zona de picnic, aseos adaptados, parking, tiendas, etc.  para hacernos más cómoda la visita. Si queréis conocer sus condiciones de accesibilidad pinchad AQUÍ

La visita la puedes realizar por tu cuenta o puedes contratar una “visita salvaje”, en la que un pequeño grupo, junto con el veterinario del parque, recorres los recintos de los principales animales, les das de comer, los acaricias y te explican cómo es su día a día en el parque, como los curan y te cuentan anécdotas increíbles que les ocurren todos los días. Todo esto combinado con un menú especial en el restaurante del Parque.

Nosotros realizamos esta última, “la visita salvaje” y como íbamos varias sillas nos desplazamos con nuestro taxi adaptado (una furgoneta con tres plazas para silla de ruedas).

Dimos de comer a las jirafas, vimos como curaban a los elefantes y dimos de comer a Cristina, su joven elefanta, acariciamos un rinoceronte blanco y nos hicimos unas fotos con las rapaces más impresionantes apoyadas en nuestras manos. No pudimos hacer más por la limitación de tiempo que teníamos, pero también se puede entrar en el recinto de los osos (si te puedes subir al todoterreno del equipo Veterinario) y disfrutar de la cercanía de otros muchos animales.

Disfrutamos de como niños de la experiencia de darle de comer a las jirafas, esos seres tan enormes como especiales. Nos impresionamos con el bufido del rinoceronte, que limpió con su soplido todo el suelo bajo nuestras ruedas. Miramos de cerca, de muy cerca, a los ojos del  águila y del búo real. Y conocimos, desde la distancia, como el resto de visitantes, al nuevo gorila que ha nacido en Cabárceno, todo un logro del Parque y de sus trabajadores.

No puedo olvidarme de Santiago, el veterinario del parque y a quien tenemos tanto que agradecer. Nos acompañó toda la jornada y nos hizo pasar una mañana super-entretenida, con sus explicaciones y las anécdotas que nos contó, nos dejó a todos embobados. Qué cierto es, que no hay como visitar un sitio con alguien que lo vive y lo siente, que más que un veterinario, parecía el padre de todos los animales, ya que hablaba de ellos como si fuesen sus hijos. ¡¡¡Todo un placer……!!!

Con tantas emociones no hicimos mas que abrir el apetito y para saciarlo, dimos cuenta de un menú en el restaurante, preparado para las visitas salvajes, digno de las mejores cocinas. Estaba todo bueniiiiiiisimo.



Como nuestro tiempo era limitado y a algunos de nosotros se nos escapaba el transporte, tuvimos que salir del Parque a todo correr, aunque no sin pesar de no poder aprovechar el resto del día en este mágico sitio que tan buenos recuerdos siempre me deja.

Escrito por Kity. Podéis seguir sus rodadas en Facebook o Twitter

 

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