SILLEANDO POR BILBAO

De vez en cuando a Izaskun el cuerpo le pide un “chute de ría” . Ella estudió en Bilbao en sus años de universidad así que al menos una o dos veces al año nos escapamos allí a recordar viejos tiempos.

Este año desde octubre  y hasta enero hay una exposición de Botero en el Museo de Bellas Artes. Botero es uno de mis artistas favoritos asi que teníamos la excusa perfecta para hacernos una escapadita a la ciudad de los leones.

Para los que no la conozcáis, Bilbao es una ciudad bastante cómoda para silla de ruedas porque en general, la zona centro es muy llana, las calles son amplias con aceras bien rebajadas y hay plazas de aparcamiento para silleros en casi todas las calles. Además de unos años a esta parte ha pasado de ser una ciudad, que al menos a mí me parecía gris, a ser luminosa, alegre, con zonas verdes  y edificios blancos. Le han hecho un “lavado de cara” que le ha sentado de maravilla.

Lo primero que hicimos nada más llegar es ir a Pozas, una calle muy típica de Bilbao para tomar unos “txatos”, (lo que el resto de los humanos entendemos por vinos). Tomamos unos vinitos acompañados de unos pintxos ricos, ricos y con fundamento.  De allí  nos fuimos al Museo.


El Museo de Bellas Artes está muy cerca de la Gran Vía, en pleno corazon de Bilbao. Es un edificio completamente accesible y la entrada es gratuita para las personas con discapacidad. Uno de los acompañantes paga entrada reducida de 4,5€ y el precio general de la entrada es de 6€. Como os he dicho hasta enero hay una exposición de Botero, el pintor colombiano famoso por sus peculiar visión de la vida a todo color y con figuras rechonchas. La verdad es que me encantan sus cuadros y la exposición no me ha defraudado, todo lo contrario, me ha impactado ver su obra a tamaño real. Color y vitalidad en estado puro en lienzos increíblemente grandes y más vistos desde mi perspectiva. Si tenésas la oportunidad, no os perdáis esta exposición, realmente merece la pena. Una vez que estábamos allí hicimos una visita al resto de las salas del museo y asi se nos pasaron varias horas.

No se puede ir a Bilbao y no dar una vuelta por la Gran Via para, como poco, echar un ojo a los escaparates y dar unavuelta por las tiendas de todo tipo y modelo. Este es uno de mis momentos favoritos, Izaskun entra a ver tiendas y yo me quedo ver pasar gente. Esto es algo que siempre me ha gustado,observar las ciudades, sus gentes, sus hábitos e imaginarme sus vidas.  ¡Que le voy a hacer! Soy de gustos sencillos

Desde allí poco a poco fuimos llegando a las 7 calles, una zona del Casco viejo muy típica por su movimiento de bares y tiendas. Como os podéis imaginar nueva ruta e pintxos para reponer fuerzas  antes de iniciar el regreso de vuelta a casa.

Escrito por Kity.

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