VALLE DE OCON CON SILLA DE RUEDAS

Que cierto es que para pasar un buen fin de semana fuera de casa, no hay que irse lejos, cerca de nosotros siempre tenemos lugares singulares que merecen la pena, y sino la buena compañía hace que lo sean.

Hace unos días quedamos con los compañeros de universidad de Izaskun en una casa rural perfectamente adaptada cerquita de nuestra casa, Casa Rural La Casona de Aldealobos, a apenas 20 km. de distancia. La casita estaba situada en el Valle de Ocón, en la Rioja Baja. Un lugar muy poco conocido pero muy coqueto y que os iré describiendo en próximos viajes, ya que no va a ser la última vez que vayamos.

Nos gusta seguir manteniendo la relaciones con los buenos amigos, por eso nos juntamos todos los años para vernos y contar las “batallitas de la uni”, además de saludarnos y recordar vida, obra y milagros de todos aquellos que fueron compañeros.

Este año ha habido una explosión de natalidad también entre nuestros amigos de la uni, por lo que nos juntamos una buena cuadrilla. Aún así nos faltaron algunos, que por circunstancias de última hora (los peques es lo que tienen), no pudieron venir.

El sitio es un lugar súper tranquilo ,donde  pudimos dar unos paseos espectaculares, aunque el tiempo era frío, pero a los hijos hay que sacarlos a tomar el aire, que sino todo el día encerrados se alteran……..jajajjaja


Fuimos de Aldealobos, donde estaba la casa, a Los Molinos de Ocón y de allí hasta Pipaona, donde descubrimos un sitio espectacular para este verano. Tienen una zona ajardinada pública, con merenderos al lado de un pequeño barranco encauzado, con una pinta bueniiiiísima. Subimos al bar de pueblo (esto con coche o con handbike, que hay mucha pendiente), que además es restaurante y tiene baño adaptado, nos tomamos un caldito en una terraza acristalada con vistas al valle y gozamos de sol de invierno, calentando nuestro cuerpo por dentro y por fuera).

Casualidades de la vida, resulta que su especialidad es el cochinillo asado y nos habían hablado muy bien de ellos, por lo que decidimos encargar medio cochinillo para probarlo en la casa. Como siempre digo, “qué buenecico que es Dios”, ¡Qué bueno estaba tooooo!, el cochinillo, unos chorizos asados, morcillas dulces, buen vino y buena cerveza. ¿Que más se puede pedir?

Buena compañía, que ya la teníamos y que parece que no pasa el tiempo, siempre que estamos juntos es como si estuviésemos juntos todos los días de a gusto que estamos.

La experiencia bueníiiiiisima, primera salida con Fran (nuestro peque) todo un éxito que se va repetir en breve.

Os recomiendo la escapada, el lugar bonito, cómodo y se puede hacer con silla y con hijos. Turismo accesible y familiar todo en uno

Escrito por Kity

Podéis seguir sus rodadas AQUI

 

 

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