Recientemente hemos estado conociendo la región alemana de Baviera dentro de las actividades organizadas durante la GTM 2022. Se trata de una feria turística que se organiza en Alemania, cada año en una región distinta. Así pues, estuvimos varios días descubriendo esta zona de los Alpes bávaros y una de las paradas fue Mittenwald, un precioso pueblecito que parecía sacado de un cuento infantil, rodeado de montañas nevadas.

Varios usuarios de silla de ruedas recorriendo una de las calles de la localidad.
Callejeando por Mittenwal, Alemania.

Cómo llegar

Mittenwald está a unas 2 horas en tren desde Munich. En este enlace puedes seleccionar las fechas y horas en las que quieres viajar. Y en este otro enlace encontrarás información detallada sobre aspectos que debes tener en cuenta si viajas con silla de ruedas.

El árbol de mayo

Llegamos el 1 de mayo, fiesta internacional por el día del trabajo pero resulta que en esta zona además es muy típico celebrar la fiesta del Árbol de Mayo. Se trata de una tradición alemana que consiste en tener que levantar un grandísimo tronco de árbol, poco a poco pero debe hacerse antes de las 12 del medio día. Con la ayuda de grandes palos que sirven de palanca, un importante grupo de personas, generalmente chicos solteros, van subiendo poquito a poco el tronco desde el suelo hasta ponerlo vertical. En Mittenwald el tronco es de color balnco y azul, al igual que la bandera de Bavaria. Una vez erguido se decora con una corona y en la punta se coloca un trozo de abedul recién cortado.

Grupo de chicos vestido con trajes típicos de la zona levantando el árbol.
Levantamiento del árbol.

Nosotros tuvimos la suerte de llegar justo el 1 de mayo así que de lleno nos encontrarnos con que todo el mundo iba vestido con ropa típica de Bavaria.  Antes de las 10 de la mañana la plaza estaba repleta de gente alrededor del árbol, ya que como os digo, deben ir subiéndolo muy despacio.

Grupo de personas posando en la foto con lugareños. Dos de las personas van en silla de ruedas.
Lugareños con trajes típicos de la zona

Entre tanto, había una banda musical amenizando la mañana y de tanto en tanto, se intercalaba con parejas de acordeonistas y algo que nos resultó especialmente curioso. Un grupo de chicos 6 u 8 llevaban una especie de látigos, pero resultó que con ellos hacían música. Estaban colocados unos frente a otros y al ritmo que marcaba la melodía de los acordeones, los chicos empezaron a dar alternativamente con los látigos en el suelo produciendo una melodía muy curiosa.

Grupo de músicos con trajes típicos. Uno de ellos toca el acordeón.
Banda amenizando el acto

Los lüftlmalarei

Si algo es característico en Mittenwald son sus casas con fachadas decoradas con frescos, o lüftlmalarei en alemán. Todas las casas tiene murales coloridos, auténticas obras de arte, en las que cuentan generalmente escenas cotidianas de la vida y especialmente simbolismo cristiano.

Casa con frescos que decora su fachada y balconada de madera.
Verdadero arte en sus fachadas

Además, es curioso que están especialmente bien mantenidas y eso que la climatología allí es bastante adversa.

La imagen representa una celebración en la calle. La gente bebiendo y bailando.
Fresco de representación festiva

Callejeando por Mittenwald

Cualquier calle de este pueblo es una maravilla para perderse pero os recomiendo especialmente Obermarkt, la calle principal que es peatonal está atravesada por un pequeño canal. En esta calle, todas las casa cuentan con una fachada pintada, a cual más bonita.

Una de las calles de la localidad, casas de dos plantas con tejados de madera.
Mittenwal, Alemania

Esta calle está repleta de bares, tiendas, restaurantes y terrazas donde podréis degustar unas richas salchichas bávaras regadas con una buena cerveza. Ah! Si os gustan los dulces estáis de suerte porque la repostería en esta zona es alucinante. Encontraréis una gran variedad de tartas de frutas y bizcochos de todos los sabores, generalmente caseros.

Aunque algunos bares tienen escalón en su entrada, la gran mayoría tiene terraza y en general, la gente se queda en el exterior disfrutando de las vistas con la montaña de fondo.

Terrazas repletas de gente disfrutando del día de fiesta.
Visitantes y lugareños disfrutando en las terrazas

En la zona más céntrica encontraréis la Iglesia de San Pedro, muy curiosa por su torre decorada al fresco, como el resto de las casas. Frente a ella veréis un monumento a Matthias Klotz, artífice de que Mittenwald se conviertiera en un referente de la artesanía y creación de violines. Luego os contaré algo más sobre el tema.

Torre de la iglesia decorada con frescos.
Iglesia de San Pedro

 

La accesibilidad de sus calles

En general es un pueblo cómodo para moverse con silla de ruedas porque es bastante llano. El suelo en ocasiones está empedrado, bastante habitual en el centro y norte de Europa. En cualquier caso, en Mittenwald el empedrado no es muy abrupto y tiene una especia de itinerario ancho y llano por el que os podréis mover sin problemas.

Usuario de silla de ruedas callejeando por el pueblo. Fachadas decoradas con frescos.
Descubriendo Mittenwal.

De todos modos, yo siempre me suelo llevar mi freewhel para no tener que ir pendiente del suelo.

Aseos adaptados

En la plaza hay unos aseos públicos y uno de ellos está adaptado para personas con discapacidad. Generalmente está cerrado con llave. Nosotros tuvimos suerte y justo llegó un sillero que tenía llave así que aprovechamos la ocasión. Supongo que en la oficina de turismo os podrán facilitar la llave. La verdad es que fue el único aseo adaptado que vimos así que es importante tenerlo en cuenta.

Pequeño edificación donde se encuentran los aseos. Señalizado con el símbolo SIA.
Baños públicos adaptados para PMR

El museo del violín

Otro de los motivos para visitar este pintoresco pueblecito es su gran tradición en la fabricación artesanal de violines. En la actualidad sigue habiendo en activo 9 talleres de luthieres que hacen, paso a paso  y manualmente todo tipo de instrumentos de cuerda, aunque están especializados en violines.

Amplio número de violines expuestos en la sala.
Sala expositiva del museo del violín

Como ya os adelantaba antes, la tradición en la fabricación de violines viene desde finales del siglo XVII gracias a Matthias Klotz. Trabajó durante  más de 20 años con Stradivari en Italia, estudiando y desarrollando el violín moderno. Posteriormente volvió a Mittenwald, su pueblo natal, trayendo con él su conocimiento y saber hacer. Al poco tiempo Mittenwald se convirtió en la «Villa de los mil violines» y esa tradición ha llegado hasta nuestros días.

Una guía explicando historia del violín.
Conociendo la historia de los violines

En el Geigenbau Museum, o Museo del Violín, podréis conocer en detalle todo el proceso de elaboración de un violín. Es curioso ver paso a paso, cómo pequeños trozo de madera y gracias a la pericia de los luthiers, se van perfilando las diferentes piezas con las que posteriormente se hará el violín. Nosotrs tuvimos la suerte de que nos lo contara de primera mano una auténtica luthier y ciertamente, es increíble las horas de trabajo, pasión y saber hacer que hay detrás de un violín.

Pequeña estancia que recrea un taller artesanal.
Recreación de taller artesanal

El museo completa la exposición con varias salas dedicadas al rescate en la alta montaña. No olvidéis que estamos en la zona de los Alpes.

Usuario de silla de ruedas junto a una figura que representa a un socorrista tirando de un carro con un montañero herido.
Sala dedicada al rescate de alta montaña

Hay otra sala que también es especialmente curiosa, llena caretas decoradas. Tradicionalmente en carnaval, los hombres del pueblo (sólo ellos) deben llevar la cara tapada y nadie debe conocerles. Si te reconocen la tradición manda que te desnudarán y te echarán calderos de agua fría. Teniendo en cuenta que el carnaval es en febrero y que estamos en los Alpes bávaros….

Exposición de distintas máscaras antiguas.
Sala de máscaras

La accesibilidad del museo

En cuanto a accesibilidad en general es bastante accesible para moverse con silla de ruedas aunque en la entrada hay un pequeño bordillo en el que deberéis tener cuidado.

Fachada principal del museo
Entrada al museo del violín

El museo cuenta con dos plantas, comunicadas entre sí a través de un salvaescaleras que hay en el exterior de la parte trasera del edificio.

Usuario de silla de ruedas sobre la plataforma
Acceso a planta superior por salvaescaleras

A excepción de una de las salas que tiene escalón, el resto están a cota cero y podréis moveros sin problema.

Eso sí, es importante que sepáis que no hay aseo adaptado.

Nosotros sólo estuvimos allí una mañana porque seguíamos de ruta pero si tenéis tiempo, os recomiendo que disfrutéis con tranquilidad, al menos durante un día, de este precioso pueblo con encanto.

Usuario de silla de ruedas en una sala del museo.
Una de las salas del museo

En el próximo post os descubriré Oberammergau.

Escrito por Kity

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