En Perú el respeto y la prioridad para personas con discapacidad es algo natural y para mí fue una sorpresa muy linda. Como temía que visitar zonas arqueológicas y ciudades coloniales en silla de ruedas no fuera muy fácil, contraté un paquete con asistencia con Perú tourism, a un precio accesible.

Zonas arquológicas peruanas
Zonas arquológicas peruanas

El paquete incluía el servicio de un asistente para ayudar con la silla y una camioneta para traslados en privado.

La altura sobre nivel del mar de la zona, también me preocupaba, porque es de 3900 metros, cerca del doble de la ciudad donde vivo y tengo un problema de circulación. Total, que armada con los medicamentos y consejos que me dio mi médico, llegué a Cuzco volando desde Lima.

El efecto de la altura me llegó dos horas después de aterrizar, pero en el hotel había hojas y té de coca para consumo de los huéspedes. Masticar por 1 a 2 minutos una hoja de coca y escupirla, fue suficiente para que mi cuerpo se normalizara. Guarde algunas hojas y en cuanto sentía el dolor de cabeza o mareo, repetía la dosis, aproximadamente 3 veces al día.

El viaje fue en mayo, que en el hemisferio sur es el final del otoño. Por la altura y la época, el frío es bastante fuerte en las mañanas y las noches, pero nada que una buena chaqueta no pueda remediar.

Las callecitas del centro son muy irregulares e inclinadas y difíciles incluso para caminarlas, pero la plaza central y la Iglesia de Santo Domingo pueden recorrerse sin problemas. Las zonas inaccesibles a la silla, las recorrimos en la camioneta.

La Iglesia de Santo Domingo se construyó sobre el Templo del Sol (Qoricancha) de los incas y todavía se pueden ver restos de sus puertas y bases. Es impresionante la exactitud de los cortes y ajuste de las piedras. El convento es una belleza, lleno de jardínes.

Iglesia de Santo Domingo
Iglesia de Santo Domingo

La plaza principal, está rodeada de tiendas y lugares para comer. Es adoquinada y la silla puede recorrerla. Aclaro que, para viajar más ligera, mi silla es de traslado, con ruedas pequeñas y por eso se dificultan más los terrenos muy irregulares.

En los extremos de la Plaza están la Catedral y la Iglesia de la Compañía de Jesús y desde la primera hay una vista impresionante de la ciudad.

Alrededor de una hora desde Cuzco, comienzan las ciudades quechuas de la época Inca y el Valle Sagrado.

Tuve que acordar con la agencia de viajes, que aceptaba visitar tanto como fuera posible con la silla de ruedas, para que incluyeran el valle en el viaje. La verdad es que las zonas hasta donde pude llegar valieron la pena cada minuto.

Visitamos la fortaleza militar de Sacsayhuamán, que tiene unas murallas increíbles, Qenko y Tambomachay, conocido como los baños del Inca. Aquí el sistema hidráulico con el que llevaban agua corriente a sus construcciones, me dejo impresionada.

Sistema hidráulico antiguas civilizaciones peruanas
Sistema hidráulico antiguas civilizaciones peruanas

Al siguiente día, visitamos Chinchero, donde el acceso es más difícil y yo disfrute de las vistas sin subir a las casas. En un gesto muy amable, dos señoras que viven ahí bajaron a platicar conmigo, enseñarme sus tejidos y ofrecerme algo de su comida típica.

Por último, llegamos a Ollantaytambo, que funcionaba como fortaleza y templo y es la única ciudad Inca todavía habitada. Se pueden ver las terrazas construidas en las montañas, para cultivarlas. Algo muy impresionante es que “jugaban” con las alturas de las diferentes terrazas, para crear microclimas en los que podían tener diferentes tipos de cultivos.

Ollantaytambo, ciudad Inca
Ollantaytambo, ciudad Inca

Desde aquí, se toma el tren panorámico a Machu Picchu, en el que hay asistencia para pasajeros en silla de ruedas. El tren llega a la ciudad de Aguas Calientes, que ya es más baja (2300 msnm). Ahí pasamos la noche y al otro día tomamos el autobús para subir a la ciudad.

Hay muchísima gente y para entrar debes reservar tu acceso con 1 a 2 meses de anticipación, dependiendo de la temporada. Tanto en el autobús como en la entrada, las personas con discapacidad tienen prioridad de paso.

Recorrer Machu Picchu con la silla, es posible si se contrata un servicio de porteadores, lo que a mi en lo personal me parece muy peligroso por la irregularidad de los escalones y edificios, pero no me quería perder la energía y la belleza de la ciudad.

Justo donde inicia el acceso a la ciudad, hay un mirador desde el que se puede ver la ciudad completa y las montañas sagradas que la rodean. Su belleza te quita el aliento y me pasé varias horas contemplándola y escuchando el sonido del viento y los pájaros.

Machu Pichu
Machu Pichu
Montañas sagradas del Machu Pichu
Montañas sagradas del Machu Pichu

De nuevo, valió la pena sentir esta energía y asombrarme de esta obra de ingeniería de los incas.

Perú fue una sorpresa maravillosa, por su historia, por su belleza y sobre todo por la amabilidad de su gente.

Post escrito por Angeles Onate

 

 

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