Hace unos días vino a visitarnos una amiga holandesa, que también es sillera, a la que hacía tiempo que no veíamos. Venía en su furgoneta recorriendo gran parte del sur de Europa y una de las paradas la hizo en Rioja Alavesa con tan buena suerte que pilló esta tierra en plenas vendimias. Septiembre y octubre son meses mágicos para venir a esta zona porque se puede ver el trasiego de los tractores llevando la uva recién cortada del campo a la bodega y admirar el paisaje y sus atardeceres con las viñas cambiando de color, de verde a rojizo.

 

2 usuarios de silla de ruedas cortan uva en una viña

Vendimia familiar

Estando en mi tierra y siendo ella amante de los vinos tintos , tenía que llevarla sí o sí a ver una bodega pero además quería que viviera la experiencia de ser vendimiadora por un día. Que conociera cómo se elaboran nuestros vinos y pudiera ella misma hacerlo.

En Bodegas Valdemar ofrecen diferentes tipos de visitas y talleres a lo largo del año y en concreto, en tiempo de vendimias, realizan la actividad de «Vendimia en Familia». Se trata de una experiencia orientada a cualquier público, de hecho había varias familias con niños pequeños.

Al llegar a la bodega nos estaban esperando el equipo de enoturismo para explicarnos brevemente la historia de la familia Martínez Bujanda y de la propia bodega. Allí nos reunímos con el resto de «vendimiadores por un día» y fuimos avanzando hasta la viña.

Kity corta la uva desde su silla de ruedas

En la viña, evidentemente, el suelo es de tierra por lo que rodar con la silla puede no resultar cómodo. Sin embargo, las cepas reservadas para nosotros estaban junto al camino asfaltado por lo que no tuvimos que movernos mucho.

Con nuestras propisa manos , ataviados con tijeras de podar, cortamos unos cuantos racimos de uva hasta llenar un cunacho.

Una vez hubimos vendimiado tocaba elaborar nuestro propio mosto.

2 personas en silla de ruedas llenan un cubo de uva para elaborar mosto

Cada equipo de vendimiadores teníamos una mesa con todos los enseres necesarios para la elaboración de nuestro mosto.

Mesa con los enseres necesarios para prensado de uva a mano

Tradicionalmente aquí se hacía con el pisado de la uva y así lo hicieron algunos de los otros grupos de vendimiadores que nos acompañaban. Una o dos personas pisaban la uva dentro de un recipiente o en el propio depósito de la bodega para extraer el zumo. En nuestro caso era evidente que esa opción no podía ser pero, el equipo de Valdemar había preparado dos cubos para que pudierámos hacer el prensado a mano.

 

Almidez de madera para prensado de uvas manual

Uno de nosotros prensaba la uva con un almidez de madera y el otro lo hacía metiendo la uva en una bolsa y presionando las uvas con las manos. Los más atrevidos también lo pueden hacer estrujando directamente las uvas con la mano.

Kity prensando la uva con un almidez

Después filtramos el mosto y lo catamos. ¡No os imagináis lo dulce y rico que estaba!

Gerda catando el primer mosto

Después del duro trabajo nos pudimos deleitar con un almuerzo a la riojana a base de chorizo, salchichón, queso y tortilla de patata maridados con 2 diferentes vinos elaborados en la bodega, uno blanco y otro tinto.

2 personas en silla de ruedas brindan con copas de vino tinto

Completamos la mañana con una visita guiada a la bodega, que por cierto es 100% inclusiva para todas las personas. No sólo no tienen barreras arquitectónicas en todo el recorrido sino que hay diferentes vídeos a lo largo del recorrido con la explicación de los guías en lengua de signos para personas sordas y tienen materiales en braille para personas ciegas.

2 personas en silla de ruedas pasean entre botellas de vino

Todo el equipo de guías se han formado en el trato y atención a personas con discapacidad y esa sensibilidad se nota desde el momento que llegas a la bodega.

Kity lleva bajo el brazo una gran botella de vino de 5 litros

Fue una experiencia súper recomendable que os invito a que descubráis para que conozcáis la historia del vino de Rioja de una forma muy diferente a las típicas visitas a bodegas.

En este enlace podréis ver todas las condiciones de accesibilidad de Bodegas Valdemar

Dónde dormir

En esta zona hay diferentes alojamientos turísticos accesibles. En esta ocasión nuestra amiga Gerda estuvo alojada en el Hotel Villa de Laguardia que ha sido recientemente reformado y cuenta con 8 habitaciones dobles con baño adaptado.

En este enlace podréis ver las condiciones de accesibilidad del Hotel Villa de Laguardia.

https://www.youtube.com/watch?v=0RVHem8VoGY

Además en el mismo hotel cuentan con un SPA en el que hacen tratamientos con productos derivados del vino y el aceite, no en vano se llama Wine & Oil Spa. Este espacio también es accesible y cuenta con grúa para la piscina, silla de ruedas para moverte por todo el recinto donde también se puede acceder con silla a la sauna o los baños de vapor entre otras opciones.

En este enlace podréis ver las condiciones de accesibilidad de Wine & Oil Spa.

Qué más hacer en la zona

Para comer fuimos a Villa Lucía, nuestro restaurante favorito no sólo por el enclave y su terraza, que son espectaculares sino porque además su menú asador es una auténtica pasada con todos sus productos KM0, procedentes de elaboradores del territorio. Además, cuenta con la experiencia Villa Lucía con los 5 Sentidos, se trata de un museo temático sobre el vino en el que, de un modo completamente inclusivo, podrás conocer paso a paso todos los secretos del vino de Rioja.

4 personas degustando la comida en la terraza de Villa Lucía

En este enlace podréis ver las condiciones de accesibilidad de Villa Lucía.

Completamos el día visitando el precioso pueblo de Laguardia. Es un pueblo medieval completamente amurallado. Lo malo que suelen tener estos pueblos para los silleros suele ser el pavimento, generalmente empedrado. En Laguardia esto no es un problema ya que, en general, todas las calles son lisas y resulta súper cómodo rodar por ellas. Si vais pasad por la oficina de turismo y reservad cita para la visita guiada al Pórtico de Santa María. Una auténtica maravilla que os va a encantar, no sólo por el propio pórtico sino por la forma en la que lo muestran. No os quiero adelantar más para que lo descubráis vosotros mismos. Eso sí, es importante que reserveis plaza porque suele estar siempre completo y porque además, deben colocar unas rampas portátiles para acceder al interior de la iglesia.

Sin duda, os recomiendo que os perdáis por sus calles y a ciertas horas del día (varía en función de las épocas del año) acercaros a la Plaza Mayor para ver el curioso reloj de carrillón en el que el Cachimorro y dos danzantes dan la hora con un baile tradicional en Laguardia.

En cuanto a los baños, tranquilos porque todos los sitios que os hemos recomendado tienen baño adaptado para silleros. Aún así, dentro del recinto amurallado de Laguardia tenéis también baño accesible en la oficina de turismo. En este enlace os dejo toda la información de accesibilidad.

Si estáis por la zona os recomiendo que reservéis un día para vivir estas experiencias y disfrutéis tanto como nosotros lo hicimos con nuestros amigos Gerda y Raoul.

 

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